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Gastronomía, viajes y amigos: una receta perfecta

26 de julio de 2018

Las experiencias que nos regala la comida, el compartir momentos con los amigos o el abrir la mente con viajes que se quedan para toda la vida. Sumar recuerdos con los que más queremos es una opción cada vez más practicada. Estas tres variables forman una ecuación de segundo grado en la que la Y a despejar es sólo la fecha y la X es el lugar de destino. A un plan así no se le puede decir que no.

Los viajes gastronómicos por el mundo son una de las principales motivaciones para hacer planes con los tuyos. Por encima incluso de ir a la playa o conocer nuevas ciudades, como ocurre en países como España según estudios. No escribo estas líneas para establecer un debate, sino para hablar de un concepto que me resulta maravilloso: viajar con nuestras amistades y descubrir nuevos sabores. Quizá te esté pasando como a mí. ¿Has cerrado ya los ojos para ver en tu mente un viaje con tus mejores amigos? El paladar como hoja de ruta de una experiencia nueva para nosotros. Muchos destinos entre los que elegir.

RECETAS A ORILLAS DEL MEDITERRÁNEO

Estamos de acuerdo en que no es fácil movilizar a nuestro grupo de amistades para realizar un viaje a una gran distancia. Pero, amigo/a, ahora mismo pensemos a lo grande. ¿Por qué no? Costa Azul de Francia. Niza. Vistas al mar en alguno de sus restaurantes y sobre la mesa ratatuille, típico del sureste galo. Por cierto, un plato perfecto para acompañarlo con Carapelli Organic. Es buen lugar para probar una salade niçoise o degustar como aperitivo una tapenade. De los postres franceses no hace falta ni hablar.

Lo que está claro es que la gastronomía puede servir para determinar las paradas de un camino en el que también hagamos turismo y ocio: 100% compatible y recomendable. Compartir una focaccia italiana hecha con aceite de oliva virgen extra Carapelli Oro Verde cerca de la Galería de los Uffizi para acabar saboreando un extraordinario una bistecca alla Fiorentina a los pies del campanile de Giotto en la plaza del Duomo de Florencia. O viajar hasta el sur de España para saborear el tradicional salmorejo andaluz, aderezado perfectamente con virutas de jamón ibérico y el delicioso matiz que otorga un aceite de oliva virgen extra de alta calidad.

DESCUBRIENDO LA COCINA RUSA

Vale. Hay vida más allá de la dieta mediterránea. Aunque comprenderás que resulta difícil no centrarse en ella, más aún cuando bañamos con nuestro oro líquido los diferentes alimentos. Pero tenemos la suerte de poder contar con auténticas maravillas gastronómicas en todos los destinos del planeta. Rusia, por ejemplo, donde podrás probar una de sus sopas (conocidas como borsch), que se sirven calientes o frías. Y siempre como primer plato, así lo dice la tradición. Puedes continuar comiendo shashlik, brochetas de carne típicas de la zona del Cáucaso.

DE RUTA POR BENELUX

Ya que estamos tú y yo imaginando, trazando rutas. ¿Por qué no una por varios países? En una palabra: Benelux. Recorrer las carreteras belgas y parar en Brujas para comer frites en el Friet Museum. Bélgica es la cuna de las patatas fritas. Y aseguro que no comerás unas igual. Podemos darnos un homenaje algo menos saludable, ¿verdad? Ya en Holanda, te recomiendo que invites a tus amigos a probar un broodje haringm, un pequeño bocadillo con pepinillo, cebolla y arenque crudo. Por último, en Luxemburgo, tras pasear por sus bulevares y plazas, puedes ir al casco antiguo para que compartas con los tuyos el plato nacional: judd mat gaardebounen. Es cerdo con frijoles, acompañado con patatas (dicen en este pequeño país que si no hay patatas, la comida no es adecuada).

AL OTRO LADO DEL ATLÁNTICO

Quizá seas más de la ciudad que de la naturaleza. Pongamos rumbo a Colombia, que pese a su extensa selva tiene urbes que hay que hacer una visita alguna vez. Las experiencias de amistades y gastronomía la envolvemos ahora entre la tradición del país. Por ejemplo en Bogotá, en el barrio de la Candelaria. Allí podrás saborear un buen ajiaco con pollo. En la zona oriental podrás degustar algo muy típico de allí: la carne a la llanera. Otra opción recomendable entre los platos de los restaurantes es la de las arepas.

Releyendo veo que realmente hemos pensado a lo grande. Nunca está demás. Lo que sí espero es que te haya servido de inspiración para que montes el un plan en algún lugar del mundo con tus seres queridos en el que la gastronomía sea el centro sobre el que orbiten el resto de experiencias que nos ofrece la amistad. No es complicado obtener la información. En definitiva, un cúmulo de sensaciones, de regalos gourmet a nuestros sentidos, que nos haga ver, disfrutar y vivir. ¿Lo harás?

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